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Tom Waits en Donosti

Leo en el DV: El público de Tom Waits quizás no es mayoritario, pero sí entusiasta. Por eso la joven donostiarra que se cruzó con el músico californiano el martes por la tarde por la Avenida de la Libertad llamó inmediatamente por el móvil a sus amigos: «¡Waits está ya aquí! Le he visto con su mujer y sus hijos ante el escaparate de Pimkie», enfatizaba la fiel seguidora de Waits ante la incredulidad de sus interlocutores.
Y tenía razón. Waits abre el sábado en el Kursaal su gira europea sólo unos días después de haber concluido con éxito un intenso tour por Estados Unidos. Y aprovecha estos días de transición para gozar de la vida donostiarra. Está acompañado de su mujer, Kathleen Brenan, coautora de algunas de sus canciones, y tres hijos. Se alojan en el hotel María Cristina y además de pasear por una ciudad que, según emarca a quienes charlan con él, le resulta «maravillosa, pequeña y cómoda», goza de la gastronomía local.
El martes comió en Arzak, donde dejó incluso un sentido texto. El cocinero cumplía ese día su ritual visita a los sanfermines, así que fue su hija Elena la que hizo de anfitriona y cayó rendida «ante un tío supermajo». Y ayer la familia Waits subió hasta Akelarre. La esposa es vegetariana y pidió un menú «ad hoc», mientras que el cantante de la voz rasgada dio buena cuenta de todo lo que le sirvió Pedro Subijana. A la salida esperaba un fotógrafo de DV y a los Waits no les hizo demasiado gracia eso de las cámaras porque dicen estar de vacaciones. La misma reacción mostraron en el María Cristina.
Quieren visitar el Guggenheim y han pedido un balcón en Pamplona para ver el encierro de cerca. Pero Tom Waits conjuga la vocación con el trabajo: utima también detalles de su gira Glitter and Doom, que abre en Donostia su ruta europea. Las entradas para el concierto se agotaron en horas.

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