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Todos sabemos que uno de los negocios más lucrativos es el de la fabricación de armas. Tanto es así, que incluso España sigue fabricando las devastadoras bombas de racimo (al caer dispersan por el terreno pequeñas municiones explosivas, muchas no explotan y son un peligro similar a las minas) y minas antipersona que se exportan a países donde se violan los Derechos Humanos como Colombia, Filipinas o Israel. A pesar de que el 98% de las víctimas son civiles, el gobierno permite que empresas como Expal–Explosivos Alaveses, S.A.– o Instalaza sigan fabricando armas. “Si se venden enteras, se engloban en una categoría con material de defensa muy variado. Y si sólo exportan sus componentes, el rastro se esfuma”, señalan fuentes de Greenpeace. Una peli que refleja esto es “El señor de la guerra”.
El secreto de la supervivencia es evitar las guerras, sobre todo con uno mismo“, el Señor de la Guerra.
Foto: Greenpeace. Bomba de racimo sin explotar.
bombaracimo

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