Feed de
Artículos
Comentarios

Reflexiones matutinas

Cuando uno coge diariamente un tren de cercanías a las 6.45 a.m para ir a trabajar (quiero mi carné ya!) ya se siente bastante desgraciado, pero si por el camino percibe un hedor esparraguil y detecta que su tupper ware se ha abierto y su bolso chorrea líquido de espárragos, ese sentimiento se multiplica. Tras comprobar que todo lo que llevas apesta a espárragos, “Cojonudos”, eso sí, pero espárragos al fin y al cabo, varias arcadas y lanzamiento a un container de todo lo renunciable, la brillante idea de utilizar una muestra de perfume para contrarrestar los efectos devastadores de la revelación matutina de mi comida, es del todo inacertada. Montarse en un vagón de Renfe abarrotado con una atmósfera de espárrago de Navarra, Cartier y Kleenex mentolados, te obliga a pasar por varias situaciones: a) esconder la cabeza en el periódico pensando “que no se den cuenta, que no se den cuenta” y b) “Sí, soy yo, qué pasa”. Y eso que sólo son dos paradas. De todo esto saco dos cosas en claro: Una, que hoy me espera un día tan “cojonudo” como mis ex espárragos y 2) nunca camufléis un mal olor con perfume.

Ya hay 2 Respuestas a “Reflexiones matutinas”

  1. Ki dice:

    jajajajajaja

    La verdad es que yo cuando estube trabajando de noches en un oficina me paso algo parecido con pescado.
    Aunque gracias a Dios no cogí ningún autobus no nada parecido.

    yo aprendí una valiosa lección ese día.

    “Si no quieres arriesgarte a un día malo por culpa de la comida no metas en el tupper comida con mucha salsa o con liquido poco densos”

    Esto del mundo laboral es toda una odisea eh? 😀

  2. Ner dice:

    Más que una odisea, una gran puta..

Leave a Reply to Ner