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Currucucú… bang.

Odio los intrusos en mi casa. Sobre todo uno bastante ruidoso pero que especialmente, encuentra un gran alivio ensuciando mi pequeña terraza. Y no lo hace por encima, sino que se ensaña. Su suciedad es corrosiva y transmite enfermedades y/o parásitos… tod@ una joya.
Es una paloma (o al menos tiene esa apariencia) sin miedo a nada ni nadie, e incluso los golpes a 30 cm con un palo, le producen curiosidad, pero no siente nunca la amenaza. Nadie puede imaginar lo que ha conseguido hacer estos dos últimos meses, evacuando sin piedad en la terraza. Probamos molinillos de viento, CDs (y regrabables, oiga), pero lejos de provocar el susto en nuestra nueva inquilina, parece recrearse con más secreciones.
Tras las sugerencias del propietario de una tienda de animales que sugirió que la única solución es propinar un “ligero” palazo/bellotazo o semejante, para aniquilar a nuestro carroñero, he preferido buscar alternativas en la Red. Son varios los blogs que sugieren soluciones y algunas las empresas que ofrecen productos diseñados para ahuyentar a palomas, y finalmente me he decidido por un dispositivo que detecta por radar el movimiento de las palomas y emite de inmediato un “sonido disuasorio (similar a tres disparos)”, aunque mi querida invitada puede que necesite no tres disparos sino un señor cañonazo. Mañana mismo voy a buscarlo, prometo contar si es o no efectivo.

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