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McDonalds siempre ha sido polémico. Recordemos las míticas leyendas urbanas de partes del cuerpo de determinados animales encontrados en el interior de la hamburguesa o pululando por las cocinas, los sospechosos métodos de elaboración de las burguers, las supuestas sustancias olorosas que hacen que las patatas huelan más y que pidamos más y más, la actual guerra al michelín que pasa por el rechazo de los fast food o el docu Super Size Me. Ahora, el propietario de un establecimiento en Heerlen, Holanda ha vuelto a crear polémica. Ha instalado unos urinarios con forma de boca de mujer que ofendieron a un turista que se quejó y han ordenador retirarlos. El propietario dice que es arte y que no piensa venderlos.

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