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Para ti, amigo

No recuerdo su nombre, pero tengo su imagen grabada. Con apenas veinticinco años, aquel indio estaba lleno de sueños e ilusión en un entorno de muerte.
Nos acercamos al anochecer hasta las orillas del Ganges en Varanasi (Benarés) para ver las cremaciones nocturnas a orillas del río. Él fue nuestro guía improvisado. Con un inglés muy fluido nos contó cómo él era el encargado de traer más madera hasta el lugar de la cremación. Madera que, determinaba la posición social de cada muerto, cuanto más dinero, mejor madera y una mejor cremación, mientras que los más pobres ardían con poca y mala madera que hace que el Ganges albergue cadáveres a medio quemar.
Nos contó cómo a los leprosos, mordidos por serpiente, embarazadas y niños, los hundían en el río ya que la propia cremación podría, a su entender, contagiar a los demás. Por ello, navegar por el Ganges, a la altura de Benarés, te permite, además de contemplar las abluciones al amanecer, ver algún cadáver que no se hundió.
An”d do you know why?”, su explicación era de profesor, no en vano su sueño era marchar a Manchester, donde reside su hermano, para estudiar en la Universidad de informática� pero trabajaba alló, a orillas del río, preparando a los muertos, para purificar su alma y ser alguien mejor en su próxima reencarnación.
Su extensa e interesante explicación, su sonrisa y amabilidad, fue algo difícil de olvidar, con el humo de las cremaciones directamente en la cara, con un calor asfixiante. Varanasi, un marco mágico y duro, muy duro. Desde aquí, amigo, te recuerdo. !Namaste!
La foto no es mía, prometo subir fotos impresionantes.

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